Acerca de fin de año y otros menesteres…
Sunday, December 13, 2009 23:10
Se acerca raudo el fin de este año. Un año convulsionado para la educación pública de nuestro país. Un año donde se puso a prueba al gremio, que salió muy mal parado, que perdió la última de las batallas en que, todavía, recibía el apoyo de la gente. Desde ese punto de vista, fue un mal año para el gremio. Las autoridades ganaron: se desvió la atención pública a otros temas y la lucha por las reivindicaciones del magisterio pasaron sin pena ni gloria. Ni un paro ad portas del cierre anual, del SIMCE, de la P.S.U pudo hacer que los “honorables” del congreso, por una vez siquiera, hicieran honor a ese mote. Se acaba el 2009 con una sensación de amargura, de desolación, de pena.Sin embargo, me permito recurrir a una experiencia personal para dar paso a la esperanza. Durante dos años de jefatura en un colegio particular subvencionado he tenido problemas con mi curso, problemas de conducta y de valores que, a decir la verdad, han superado ampliamente mis conocimientos sobre educación y orientación. Constantes son las discusiones con apoderados que resultan ser menos tolerantes y menos racionales que sus retoños, “adultos” que justifican hasta la más mínima de las fallas de sus pupilos, que descargan en la figura del profesor toda su amargura e impotencia por no ser capaces de controlar a sus retoños, que piensan, injustificadamente, que el liceo es una correccional, una academia, un cuartel y un juzgado… Con este estado de cosas, me llevé una de las mejores sorpresas que he tenido en mi carrera como docente: uno de mis alumnos recordó que yo estaba de cumpleaños. Y cuando llegué a la sala me recibieron con un cariño inesperado, con una torta y con los abrazos y besos de cada uno. No he podido lograr que desarrollen sus actividades de curso con asiduidad y fluidez. Muchos reconocen que “se mastican, pero no se tragan”, muchos no quieren hablarse entre sí, sin embargo, se juntaron por mí. Eso me deja feliz y hace que se me quite el sabor amargo que me deja este 2009. Porque pequeños gestos como el de mi querido 2-B FYB hacen que cada día me levante con la esperanza de enseñar, con la energía de ser maestro… recordando que gestos como el de mi curso me hacen ser un profesor feliz, más allá de cualquier otro problema.


