El estrés de vuelta de vacaciones
Sunday, March 1, 2009 2:01
Existen grandes hitos en la vida de las personas. Algunos mas importantes que otros dependiendo siempre de la cultura y/o del estado evolutivo en que nos encontremos. Eventos hay muchos, matrimonio, entrada de los hijos al colegio, muerte de un ser querido; y a un nivel menor –pero no menos importante- algunos cambios comunes a nuestra realidad que dependen exclusivamente de la conformación que nuestro calendario posee, a saber, fiestas patrias, navidad, cumpleaños, inicio de clases.
Cada vez que uno de estos eventos llega, se despliegan una serie de procesos dentro del ser humano, sobretodo a nivel mental. Y esto ocurre porque frente a cada suceso, pensamos (evaluamos los acontecimientos) y nos vemos enfrentados a determinadas tareas y obligaciones que necesariamente producen un desgaste en las personas. Este “desgaste” es normal, puesto que en el afrontamiento de las situaciones –sean conocidas o desconocidas- debemos desplegar estrategias para poder salir “bien parados” de la situación. Este desgaste es el que conocemos con el nombre de estrés, que toma la forma de diversas variables que afectan a nuestro organismo.
El estrés tiene diversas formas de manifestación; no obstante, se presenta como una especie de alerta del organismo frente al consumo excesivo de recursos utilizados en el afrontamiento de las vivencias. Y se acumulan dependiendo de la situación: existen escalas que le otorgan un puntaje a las distintas situaciones que nos afectan a lo largo de la vida. El ciclo vital del ser humano trae consigo eventos aversivos, los cuales al acumularse, generan el cansancio del organismo llamado estrés. No es este el lugar para definiciones técnicas ni la conceptualización académica: nos quedaremos con la idea de que el estrés es la respuesta del organismo frente al excesivo uso de recursos personales.
Sea bueno o malo, estamos obligados por el solo hecho de existir a enfrentarnos a las normas sociales impuestas, consensuadas o no. Y una de estas es el trabajo: realizar una actividad remunerada, la cual puede o no estar mediada por la vocación, y esta ya es una de las razones que puede afectar al profesorado. Trabajar con niños y/o adolescentes representa per se una tarea compleja en su definición. Normal, enseñar, intentar traspasar conocimientos mediante una metodología determinada; todas tareas con un alto nivel de dificultad y las dificultades –como sabemos- traen consigo estrés.
Las vacaciones son el lugar en el cual se supone se constituye en el descanso, en la oportunidad para “desconectarnos” del mundo laboral. Sin embargo, la propia inclusión en la sociedad implica algunos deberes, los cuales se incrementan en el mes de marzo, puesto que este mes es el inicio de las clases, de los pagos, de la compra de uniformes… es el momento donde tenemos que iniciar.
El incremento de los recursos
No es dinero. Es la cantidad de obligaciones que hacen que el organismo se resienta. Y este incremento ocurre y tiene síntomas que no son de difícil detección:
• estado de ansiedad
• sensación de ahogo e hipoxia aparente
• rigidez muscular
• pupilas dilatadas
• incapacidad de conciliar el sueño
• falta de concentración de la atención
• pérdida de las capacidades para la sociabilidadEstos síntomas conducen a un estado de irritabilidad y cansancio extremo, que puede llegar a traducirse en una desmotivación generalizada que repercute directamente en el desempeño laboral, por lo que se hace necesario dentro de los recintos educativos sesiones de autocuidado, que ayudarían a reducir el estrés de los primeros días laborales.
Entenderemos como autocuidado a la práctica de actividades que los individuos realizan en favor de sí mismos para mantener la vida, la salud y el bienestar. Y esta practica no es definitiva ni determinista, es decir, puede ser cualquier actividad incluso solitaria: un momento de encuentro personal, un libro, una película, un dormir, un momento con nosotros. El peso del trabajo –sobretodo con niños- necesita de un lugar de encuentro, de descanso, para no desarrollar asociaciones aversivas con el mismo trabajo, que conducen finalmente a frustraciones, a dejar de “poner todo” en la docencia, siendo este oficio uno de los mas importantes con su función tanto educativa como socializadora.
Por lo tanto, el llamado es a estar atentos, buscar ayuda cuando sea necesario, y a organizar pequeños grupos dentro del establecimiento con sus pares docentes. Es increíble que actividades simples pueden incluso servir como método para mejorar el clima laboral, que cuando no es adecuado, contribuye como variable gatillante y mantenedora del estrés.
Alfredo Armella Morgado
Psicólogo Clínico


